
Guardé mi corazón en la sección de paquetes de un supermercado
aunque ya perdí el número para recobrarlo
solo hago compras porque soy un ermitaño
solo, yo no compro tarjetas con dedicatorias
suelo escribir mis poemas y guardar mis frases
aunque de nada me sirve escribirlos o guardarlas
puesto que hablo de mi vida y poco importa mencionarla
porque al fin vivir es solo andar por andar
y al escribir estoy andando dejando huellas al pasar.
Me gustan los atardeceres y las aves que vuelan alto
prefiero andar a pie a conducir un auto prestado
me gusta hacer el amor bailando… bailando.
Porque bailar es soñar con tu cuerpo al ritmo de un arte musical
y cuando pude bailar en ti, en verdad te estaba amando.
El mundo es redondo por eso ya no sigo hacia adelante
el hombre se preocupa tanto de caer, que olvida levantarse
más no puedo juzgar al hombre, más sí al hombre conocer
de las mujeres no hablemos, ellas son imposibles de comprender.
En el vulgar vivir nada he aprendido, nada se y por eso siempre algo aprendo
ya lo ves no soy interesante, aunque lo parezco.
Sigo escribiendo, sigo andando, nada más que por andar, nada más que por escribir
camino y siempre algún perro ladra por mi caminar, ladra sin cesar.
Me gusta ver la luna al anochecer, me gusta verla morir en un trasiego de luz
en un hermoso amanecer, donde la aurora escupe centellas de oro e impone su luz
me gusta su luz, como me gustaba tu luz.
Me gusta cantar aunque nací con la voz desgarrada
y hacer bailar mi guitarra, como quien hace a una mujer bailar
me gusta el beisbol y todas las comidas de la mar
me gusta nadar porque hay posibilidad de ahogarse
pero ahora ya no me gusta amarte, ahora que solo puedo recordarte
añorarte, imaginarte, desearte, ahora ya no me gusta amarte.
El mundo olvida, es un mundo olvidado
salí a comprar una mente sin recuerdos
pero preferí una caja de herramientas del olvido
porque prefiero la mierda embarrada en los recuerdos
a olvidar todo aquello que en mi vida he vivido.
No me tomes por consejero, nadie puede consejos darte
no hay hombre, amigo mío, que sea tan viejo.
Regresé al supermercado pero no hay devolución para lo que ahí había guardado,
me dijeron que se pudrió que se empezó a descomponer por estar aislado
¡Pobres ingenuos!, si mi corazón estaba ya muerto cuando lo dejé ahí guardado.
Me iré con mi caja de herramientas y con mi tarea caminaré hacia otro lado,
andando por andar, escribiendo por escribir,
escucharé “Yesterday” y trataré salir de ese día pasado.