7.9.11

EL OLVIDO


Tranquila y delirante como la virtud que la memoria elige
caminarás libre y feliz por la sentencia absolutoria de un sueño
me quedaré con la orilla de tu vida
que no tienes y me pertenece
te veré partir desde la playa última de tu ser
y te veré como Dios ha de verte
desnuda, libre, con tu albedrío
te veré partir
en el olvido.

Y en la hondonada en la cual guardaré mi alma
habrá cabida para tu ausencia
que me rodeará como la cuerda a la garganta
y tu ausencia entristecerá otras tardes
y me acompañará en las madrugadas.

Y soñaré no soñar
navegando en el río del tiempo y del agua
perdiéndome como el tiempo
escurriéndome como el agua
y desde el fondo del espejo
que me muestra una cara desconocida
revelaré mi propia cara.

No es que me envenenes, soy el veneno
no es que me haya olvidado, soy el olvido
no es que me notes triste, soy la tristeza
no soy Kierk, ni Orochena, soy el poeta.

Más no esperes rencores ni venganzas
el único rencor, la única venganza
será mi olvido.