
La tristeza a mis umbrales cautelosa viene
navegando desde la fuente del olvido
en la historia plural de mi corazón celeste
eres un personaje escrito
con la pluma que tiñe la sangre del alma doliente.
¿Acaso el amor muere apenas nacido una vez saciado?
El símbolo de tu recuerdo no son flores amarillas
¡No amada mía, son alas rotas y un verso ahogado!
Ni los lirios, ni las rosas, ni las boronas de pan sobre tus sillas
solo el silencio dejando las palabras a un lado.
Ancho es mi corazón y tuyo
caben en él tantas melancolías
no vendo retóricas, ni versos a tu demanda fija
compra mejor una copa con el vino del viñedo del alma mía
se honrada y bebe de esa copa.
En su sabor sentirás el delirio de la prosa
y si bebes más te embriagarás con mi angustia
de lo que degustas, se que eres buena catadora
sorbo a sorbo descubre mi melancolía.
Ahora que lo haces brindemos a la víspera
del día que cerré la puerta de tu sonrisa
a la salud de lo que hoy lees
para ti el último de mis poemas, mi última caricia.