12.12.11

EN UN SOLO DÍA


La luz de tu mirada me despierta
con la sutileza del canto de las aves
de las pequeñas, de las enamoradas,
en la hora de los discretos besos
me abrazas con tu continua ternura
la de la violenta pasión inmersa.

Con resaca de vinos, de la noche muerta
empiezo a caminar sobre un nuevo día
¡Qué extrañeza!
sobre un nuevo día, toda mi alegría.

¿Enamorado?, ¡Sí, estoy enamorado!
de tu honda sonrisa, de tu danza
de tu voz, de tu sol encendido de oro
de tus lagos, de tus mares
de tus cordilleras, de tus cuevas
de tus locuras, de tus carcajadas
de tu alma de niña, de tu vientre de fiera
de tus flores amarillas,
de tus ilusiones que ahora son las mías
como un nuevo día, has llegado a mi vida.

Dame el sol de tu mediodía
arrásame con tu fuego
camina conmigo en los atardeceres
en “Esto no es aquí”
con Borges, con el Gabo y hasta con Bécquer
sírveme la cena bien calientita
y al momento que llegue la noche de mi vida
poder descansar a tu lado
en tu sábana de seiscientos hilos
en la luna de Nicaragua
quedarán los ecos de mis poesías
y la historia enamorada
de la chica que en esa noche me acompaña
y que conquisté en un solo día.