30.4.12

LOS PIES DEL AMOR

En el hondo amanecer universal
ante la muerte de los falsos faroles
superficiales e inútiles ante luz
parecidos al pasado,
renace ahora en mí una valiente convicción por sonreír.
Y más que sonreír, vivir
con los presentimientos desmantelados del corazón
venciendo la amenaza de la razón y sus laberintos
en el sueño de las almas
libre de las doctrinas, de los miedos
de la envidia y sus acechanzas
cerca del buen Dios, perdido en sus paisajes
con ruido de canciones
con árboles de hojas con poemas
de flores perfumadas
y con la sensación de que puedes caminar,
caminar con los pies del amor
aquellos que aún dolientes no se cansan
pacientes como la mar
fuertes como el roble
prontos y decididos como las águilas.
Y en este amanecer universal
y antes que se escape la mañana
un suspiro fuerte ha de acompañar
la valiente decisión de seguir a tu lado amada
caminando con convicción
con los ya mencionados
pies de amor.