Se deslizó con suavidad casi imperceptible
una pequeña visión se mostraba
dejó regadas sus semillas entre mis pensamientos
en la tierra donde florece la esperanza.
Esperanza, de encontrar un camino, una luz
de resucitar sentimientos muertos
en inquietos sueños en los cuales solo caminaba
y la luz, inquieta por la insistente oscuridad
en los tiempos en los que no escuchaba las palabras.
Palabras del viento, en tiempos del silencio.
Densa la noche, ahí tuve la visión
la que agrietó a la melancolía
la que se burló de la desilusión
en los tiempos en los que mi camino
no parecía nada más que un túnel
ahí, cuando solo era una visión
mi alma te reconoció, toqué la puerta y entré
y la visión quedó plasmada en tu corazón
y es un faro de luz en esta noche… la visión.
Y la visión continúa amada mía
ahora se muestra ante los dos
ahora no son semillas: ¡es el árbol de la ilusión!
el que crece cada día,
amada mía
porque a tu lado ahora estoy.
