2.6.10

DE LO IDÍLICO A LO REAL




El manantial emana la avidez de dos seres apasionados
los que se visten con la luz de la luna,
con los besos húmedos que recorren los cuerpos henchidos de amor
la música disfrazada de Céfiro, toca su ventana
el silencio es comunicativo
y las miradas se entrelazan como la luz de la aurora en el horizonte
...oh Dios, ¿de dónde proviene este embriagante perfume de amor?
¿porqué confundo esa voz, con el sonido más bello del mundo?
Medroso pensar: que lo idílico se burle de lo real.

Ya no soy del tiempo, ni mi mirada del ayer
ni mis sueños de la espera
soy de los momentos eternos, de los instante que han de perdurar
de los tormentos que se superan.
Me busqué para encontrarte a ti
y al encontrarme tú, te empezaste a buscar tú misma,
porque ahora somos y no solamente estamos
porque ahora el mundo no está en derredor;
intrínseco despertar: que lo idílico se burle de lo real.

Amante de las noches taciturnas, de los cálidos orgasmos
de la embriagante saliva, del sudor desparramado;
niña de las caricias puras, de la ternura desbordante
de las trescientas distintas sonrisas, de los sueños, de la magia;
mujer de la palabra resolutiva, del consejo intuitivo
de la paciencia desmedida, del consuelo recibido;
amiga de las largas conversaciones, de las copas de vino
de la compañía ineludible, del inexorable apoyo, del respeto y el cariño
amante, niña, mujer, amiga, con tu vida das significado a la mía.

Déjame despertar con tu amanecer, acompañarte en el ocaso
construir una nueva noche para la eternidad;
déjame ser la balsa sobre el río de tu vida, el carpintero de tu hogar
el cantor de tus nuevas melodías;
poder entrar al impetuoso deseo de tu ser, con renovadas caricias
poder entrar en ti, en tu cuerpo y en tu alma cada día;
y el etéreo sueño de que todo empieza en este instante,
se consuma en esta delirante realidad:
en esta historia de dos seres apasionados, que sobre lo idílico construyen lo real.