
Mi alma decae susurrando dolor
en el entorno de una triste pérdida
de una mujer enigmática y espléndida
a la muerte de un infortunado amor
Los colores han perdido su color
mi dignidad de ultraje se atasca
mi follaje perece entre la hojarasca
el aroma de la noche convertido en hedor
hedor de la podredumbre que quedó
del cortejo fúnebre que pasó de prisa
hacia el campo santo donde se enterró
Un amor que pereció hecho triza
mi alma decae susurrando dolor
en el cortejo fúnebre de tu sonrisa.