
Hoy me ha perseguido una idea inquietante en torno a nuestra separación, a la pérdida. Me percato que si bien, mi perspectiva es triste, la tuya es trágica, debido a que a ti no habrá poeta que te acaricie con sus sensibles manos y que embriague tu cuerpo con el elixir que desborda de su delirante ánfora. En cambio yo, encontraré Dulcineas en cualquier simple lugar, en el entorno de mi locura, recreándote cada vez en mi profunda e ilimitada imaginación.