
Te recuerdo con el alma apretada
con una delgada nostalgia
delgada, como la huella de las gaviotas en la playa;
las hélices de aquella aurora que nos vio nacer
destellan en mi memoria sus dorados rayos
Recuerdo la sonrisa de tus ojos
iluminando las viejas primaveras
te besaba, y mis besos agitaban
las hondas aguas de tu alma
dormí en tus frescos brazos de flor, te amaba
Cuánto te habrá dolido recordarme
cuánto te dolerá ser de tu rencor esclava
los pájaros hoy duermen en tu alma
me verás en la distancia con luz mojada
te escribiré y el verso te llenará de nostalgia
Hoy la soledad galopa sobre una yegua impetuosa
desparramando oscuridad en el paisaje que te vestía;
ya no eres mía, no eres mía;
ni mía es la mariposa de sombra que posa en tu vientre
ni el olor perfumado de tus senos, ni tu piel de piedra intacta.
Mi alma absorta, pálida y doliente
las últimas gotas de la melancolía
la muerte y su presencia inminente
y el bello recuerdo de que fuiste mía,
Sabes que lo mereces,
que aún te incomode a través de una poesía.